Se trata de la película de Julián Tagle recupera la historia de una familia que formó parte de la televisión argentina de los años 80 y 90 para adentrarse en aquello que no se veía en pantalla.
La recepción en el 27° BAFICI confirmó la potencia de la propuesta. Machado fue distinguida como Mejor Largometraje de la Competencia Oficial Argentina, recibió el Premio del Público al Mejor Largometraje Argentino de las tres competencias y obtuvo además el premio al Mejor Montaje, otorgado por las dos asociaciones montajistas SAE y EDA a Julián Tagle, Dante Perini, Constanza Curia, Alejandra Almirón, Hernán Roselli y Martín Farina.
Ganadora también del premio al mejor documental de la competencia de largometraje bonaerense en la cuarta edición del festival internacional de cine de la provincia de Buenos Aires (FICPBA 2026), se estrenará en el Museo de Arte Lationamericano de Buenos Aires el 9 de octubre a las 22.
El documental tendrá nuevas funciones los días 16, 23 y 30 del mismo mes en el citado establecimiento ubicado en Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La obra de Julián Tagle recupera la historia de una familia que formó parte de la televisión argentina de los años 80 y 90 para adentrarse en aquello que no se veía en pantalla: los conflictos familiares, la salud mental, las adicciones y las consecuencias de una vida atravesada por el espectáculo.
Hubo una época en la que el apellido Machado era parte habitual de la televisión argentina. Rodolfo Machado y sus hijos participaron en algunas de las ficciones más recordadas de las décadas del 80 y 90, entre ellas Rosa de lejos, Celeste, Regalo del cielo y Ricos y famosos. Una familia de actores que construyó buena parte de su vida alrededor de la actuación y que llegó a los hogares de millones de argentinos.
Décadas después, esa misma familia se convierte en el centro de *Machado*, el primer largometraje documental de Julián Tagle.
El director, nieto de Rodolfo Machado e hijo de Martha Machado, parte de una historia íntima: intenta comprender qué ocurrió con su madre, quien permanece internada en instituciones psiquiátricas desde hace más de 25 años. A partir de esa búsqueda, la película amplía su mirada y reconstruye las distintas experiencias de una familia atravesada por el arte, pero también por conflictos que quedaron lejos de la exposición pública. ( Ref: Juan Manuel Dominguez – BAFICI)
*Machado* no propone simplemente recuperar la memoria de una familia conocida. Su interés está en mirar qué sucede cuando la vida pública crece a costa de la personal y cuando el mundo del espectáculo deja de ser solamente un trabajo para convertirse en parte de la identidad familiar.
La película pone en escena situaciones vinculadas con internaciones, adicciones, ludopatía, crisis emocionales y relaciones familiares deterioradas. Lo hace desde una perspectiva que no sólo busca convertir esas experiencias en espectáculo. Tagle se involucra directamente con aquello que filma e inevitablemente transforma su proyecto en la vía para comprender su historia familiar.
La búsqueda de la película adquiere especial actualidad en un momento en el que la exposición pública ya no está limitada a la televisión. La frontera entre intimidad y exposición se volvió cada vez más difusa y, con ella, también la discusión.
El archivo tiene un papel central en este recorrido. Fotografías, recuerdos familiares y registros audiovisuales de aquella televisión, conviven con las imágenes del presente, permitiendo observar el paso del tiempo y, al mismo tiempo, revisar qué había detrás de aquellos personajes que el público conocía desde la pantalla.
También encuentra una particular forma de abordar el dolor familiar: hay espacio para los momentos incómodos, pero también para el humor, la convivencia y el afecto. Esa combinación evita que el documental quede reducido a una historia sobre el sufrimiento y permite mostrar a los Machado sin solemnidad ni golpes bajos.
Con 72 minutos de duración, se presenta como una exploración de la memoria, los vínculos y las consecuencias de una vida atravesada por el arte y la locura. Una oportunidad para volver a mirar una parte de la televisión argentina desde un lugar diferente: no desde los personajes que aparecían en pantalla, sino desde las personas que tenían que volver a casa cuando terminaba el programa.