Entradas agotadas, banderas al aire y una banda que ya no promete: confirma. El rock barrial tiene nuevos nombres, y estos pibes llegaron para quedarse.
NOTA: BEL MARTINEZ
FOTOS: SOL BUGARÍN (EDS)
Hay noches en las que uno sabe, antes de que suene la primera nota, que algo va a pasar. El viernes 18 de septiembre fue una de esas. El mítico Marquee de Palermo estaba lleno, con entradas agotadas y la gente pegada, hombro con hombro, esperándolos.
La Que Salga abrió la velada y dejó la sala caliente, con ese clima de expectativa que se siente en la piel. Después, vino el cambio de luces, el murmullo que subía y un trapo gigante en el escenario con una luna que miraba a todos desde el fondo, como un guardián de lo que estaba por venir.
Del asfalto de Capital Federal emergió Enemigos del Sol y desde allí no paró: tres EP en el camino y un rock barrial de guitarras que cortan, estribillos que no te sueltan y letras que se sienten como propias.

Cuando la banda pisó el escenario, el lugar se transformó. Aparecieron Nicolás Legarreta en la voz, Diego Salerno y Juan Errecart en las guitarras, Eduardo Zeius en el bajo y Fernando Agra en la batería.
Abajo, el público hizo lo suyo: banderas de todos los colores flameando sobre las cabezas, manos arriba y celulares filmando, con destellos amarillos, rosas y rojos que se colaban entre la marea de tela.

“Creo que me está llamando la Ciudad del error” desde la voz de Nico y ahí se entendió todo. El repertorio fue un recorrido por los tres EP e incluyó unos cover como “Susanita” “Rocanroles sin Destino”, entre otros. Hubo un momento que fue casi como entrar en trance. La banda bajó un cambio y con las banderas moviéndose sobre la gente, bañadas en azul, era imposible no sentirse así: perdido, pero bien acompañado.
En el tramo central sonaron “La aldea”, “Complicado”, “Desperté”, “Nadie nos dio” y “Ella me gusta”. Ahí se vio cómo el grupo maneja los tiempos: canciones directas, con estribillos que la gente ya sabía de memoria. “Soñé que era así” y “Siempre pide más”, de EDS III, se vio lo más lindo que le puede pasar a una banda joven: letras recién nacidas que ya tienen su propio público.

Para el final quedó “Sola”, y el cierre fue con el tema que les da nombre: “Enemigos del sol”. Cerrar con la canción que lleva el nombre de la banda fue una declaración de principios: acá estamos, y esto somos.
Con diecisiete temas, EDS celebró su primer aniversario arriba de las tablas y demostró por qué se habla tanto de ellos: es una de las bandas emergentes de este último tiempo, y lo de esa anoche fue una prueba más.
Una sala llena que se fue, como se van las buenas noches de rock, con la voz gastada, el alma contenta y las ganas de volver, porque “lo que buscaste siempre estuvo acá”.
Enemigos del Sol tiene dos fechas muy importantes para este mes: el 10 y 11 de octubre en La Cúpula de San Justo. Además, ya trabajan en un nuevo material.