El artista presenta “Renesa Volumen I”, un mixtape de temas de acid trap experimental, en el que mezcla desde los sonidos actuales del trap rap hasta dubstep.

Nota: Chechu Barros

Brian Franka es un solista de perfil innovador, rústico y llamativo, difícil de enmarcar en un solo género. Inició su camino musical en el año 2017, compuso dos EP que definieron su estilo propio y, actualmente, un mixtape de cuatro canciones que combinan varios géneros musicales.

Los temas que aborda suelen ser romances fallidos, miedo al futuro y experiencias personales de noches melancólicas, entre otras. En una entrevista exclusiva con DALE QUE SOS ROCK, Brian nos cuenta en detalle todos sus tintes musicales. 

-Hablemos un poco sobre tus inicios musicales … 

Vengo haciendo música desde hace mucho tiempo pero en esos casos donde uno no se anima a mostrar lo que hace. Tenía una banda en el colegio donde componía temas y se los mostraba a mis compañeros para que opinen qué onda. Me caractericé mucho por el hacer y hacer y después ahí recién mostrar lo que hacía a poquitas personas, como amigos o familiares. Me acuerdo de tener esa “fantasia” de decir que subía música a plataformas como soundcloud (aunque no lo escuche nadie) pero igual lo hacía, así arranqué. 

En cuanto a mis influencias, el punk fue lo primero que escuché cuando era chico. A medida que fui creciendo, fui descubriendo otros sonidos que, de alguna manera, los vincule entre sí y otros, que ni siquiera sabía que me gustaban y me terminaron gustando -como por ejemplo, ponés reggeaton y empezas a perrear-, cosas asi. Este coqueteo con varios géneros musicales viene desde mi infancia. 

Desde el 2013 al 2015, la música estuvo un poco por fuera de mi vida, pero no dejé de componer: subía lo que hacía a alguna plataforma y ensayaba con mi banda (la del colegio), todo siempre esto en el “molde”, no explotándolo para que me reconozcan otros. 

Luego en el 2016 e incluso 2017, me pasaron varias cosas que me marcaron. Todo esto que me pasó, pude plasmarlo en formato musical, fue una etapa de “quiebre” en mi vida en donde siempre me proponía “hacer algo mejor” y no quedarme ahí. Así fue como empecé, conociendo bandas emergentes que tocaban en bares o lugares chicos, lo cual me inspiró para ir de lleno con mi idea de hacer algo parecido. 

-¿Cómo grabaste tus primeros temas? 

Todo fue de manera muy rústica, empecé a grabar en mi computadora las canciones, las mezclaba y las masterizaba yo solo. Así surgió mi primer EP “Chocolabirra”, también difundido desde mis redes sociales como Facebook e Instagram, por más de que me siguiera poca gente. Este EP fue apoyado por las pocas personas que me seguían en ese entonces y, por eso, me animé a ir por más. Después llegó mi segundo EP “Dilemas de adolescentes mediocres”, un material que me dio un poco más de resonancia dentro del ambiente chico de la música. 

Sentía que el formato acústico-solista no se encasillaba tanto en lo que quería transmitir. Siempre estuvo esa “confusión” de si era solista o si era una banda, por suerte, tengo a mi banda de amigos que se copan y me hacen el aguante cada vez que toco en vivo. 

-Con respecto a las expectativas que tenías cuando iniciaste tu camino musical, ¿Sentís que se cumplieron o que todavía queda camino por transitar?

Todavía no. Me frustro muy fácil cuando no veo las cosas rápido, pero trato de no hacerlo porque es muy tóxico conmigo mismo. Me considero un artista muy exigente y cada día que pasa, ajusto detalles para que todo se encamine. No siempre estoy conforme con todo, pero intento buscarle la vuelta de tuerca a todo el laburo que viene en camino. 

-¿De dónde surge esta mezcla de estilos musicales que abordan tus temas? 

Creo que arranca con mis inicios, cómo me fui formando y cómo fui indagando varios géneros. Me considero una persona muy curiosa de la música en general, nunca me encerré en un solo género. También, al ser productor de mi propia música, estoy al tanto de todo lo que surge: hay sonidos que me llaman la atención, otros que no y así. Me aburre mucho el encasillamiento, dejo como una “pequeña trampa” en mis temas para que, cuando se los escuche, les despierte el interés de escuchar un poco más. 

Los géneros musicales de hoy en día, están evolucionando y esto me pone muy contento. Si no me reinvento a mi mismo, siento que no vale la pena hacer música. Meto mucho a mis emociones en juego a la hora de crear de cero temas. 

PH: MARIANA PARDO

-¿Qué influencia musical tenes? 

 Uf… varias, pasé por todo: Nirvana, Ramones, Pink Floyd, Prince, rap de los `90, Mati Marco, Cabezas Flotantes y varios artistas más. Destaco mucho la música de Prince, él hacía lo que se le cantaba y nadie le decía nada porque era Prince, él no se encerraba y eso es lo rico, crear música de manera libre y sin restricciones. A esto apunto, a medida que fui indagando y descubriendo ritmos y sonidos que me gustaban, los fui implementando en mis temas. 

Muchos me decían “Che Brian, estos sonidos no encajan” y yo les respondía “No me importa, voy a hacer que encajen”. Siento que mi música lleva un proceso, hoy no te puede gustar pero en unos años sí. 

-¿Por qué tus temas musicales apuntan a vivencias juveniles? 

Cuando sos joven, tenés como amores pasajeros, quiebres, rupturas, miedo al futuro y todo eso. Soy una persona muy nostálgica y en mis temas se nota, ya sean por las letras de mis composiciones o por como me muestro. Obvio que esto puede variar, puedo estar tocando un tema puntual que no justamente me esté pasando a mi en este momento, sino que pudo haber pasado ya hace mucho y yo lo plasmo en la música. La serie de flashback que tengo es increíble. 

En cuanto a las temáticas que menciono en mis temas, voy mostrando lo que siento en el momento, me dejo llevar por mis emociones. Considero que la tristeza o el desamor, movilizan mucho mis sentimientos a la hora de escribir y, a su vez, los utilizo como método de descarga de todo lo malo que me pasa. Me dejo guiar por la ola de mis emociones y a ver a dónde me lleva. Y también, no dejo de lado la melodía, si veo que es media triste, ya se para donde apuntar. 

-Con respecto al material gráfico que acompaña tu música, ¿Cómo surgen? ¿Qué querés transmitir con esas representaciones tan particulares? 

Surgen de mis ideas, siempre. Sin ir más lejos, la portada de “Chocolabirra” nace desde un chiste interno con una amiga, es raro que alguien te invite a tomar una chocolatada, casi siempre es una birra y bueno, de ahí surgió todo. Me gusta mucho la idea de ser extravagante medio falopa, medio que sale de lo cotidiano, vos me entendés. Con respecto a los colores que uso en las portadas, juego muchísimo. 

En “Dilemas de adolescentes mediocres” usé mucho el azul para poder homenajear a una banda que me gusta mucho (Dr. Dre), quería mi versión y ahí salió esta tapa de EP. 

Con respecto a “Renesa Vol. I”, fui por el lado de lo desconocido y lo raro, lo que parece que te asusta pero al mismo tiempo no. Acá usé colores verdosos, aprendí a usar photoshop para poder realizar los montajes necesarios que representen lo que yo quería transmitir. 

-Hace poco lanzaste un mixtape compuesto por 4 temas que fusionan sonidos actuales de TRAP RAP hasta DUBSTEP, contanos acerca de este material. 

En primer lugar, quise animarme a mezclar las pistas pidiendo consejos a amigos cercanos pero se me hacía muy complicado. Contacte por Instagram a Maro, una productora que se encarga de masterizar y grabar beats. Fue todo virtual, no la conozco personalmente, laburamos a distancia por el tema de la pandemia. Confíe plenamente en ella, fue una de las primeras personas que mezcló, grabó y hasta criticó lo que vengo haciendo, eso para mi es bueno, aporta un montón. Estoy plenamente conforme con este último material, es tal cual quería que sea, incluye “Psyclotimia” que es mi último corte musical en donde expongo mis emociones plenas de cuarentena y esa frustración que produce el encierro. 

-Para cerrar, ¿Qué consejos le darías a una persona que quiere dedicarse a la música? 

En primer lugar, que miren artistas y escuchen varios sonidos, uno mirando al otro aprende. Enfocarse en qué es lo que hace cada artista arriba del escenario, cómo llevar adelante un recital, como contagiar el entusiasmo y la euforia a la gente. También hay liberarse un poco de los miedos, siempre hay que arriesgarse, soltarse y tirar la música al piso para ver quien se agacha al piso para agarrarla. Las emociones también están presentes a la hora de componer y demás. 

Como opinión personal, recomendaría que no se guíen por los géneros, que hagan lo que les nazca, que mezclen, prueben y se suelten. Hacer música por lo que uno quiere, no por lo que otros esperan que hagamos. Hay que dejarse guiar por uno mismo, siempre.