NOTA Y FOTOS: Wally Leguizamón Cajal

Darío Panter Giuliano y compañía dieron un recital a corazón abierto y lleno de valores que sobreviven a estos tiempos de crueldad e individualismo.

Armar una crónica de un recital es contar lo que sucedió arriba del escenario de manera cronológica, es decir, el minuto a minuto o el canción por canción, pero para cambiar un poco lo establecido, hago hincapié especialmente en esas sensaciones que pasaron por el cuerpo o recuerdos y pensamientos que surgieron a medida que el show de Dan Lluvia avanzaba en la noche del sábado 9 de mayo de 2026.

En el mítico Marquee de la Avenida Scalabrini Ortíz de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el actual grupo de Darío Panter Giuliano llenó de mística con sus la canciones que ya se incorporaron en el inconsciente colectivo de los piñateros y también de aquellos que comenzaron a seguirlo en su nueva etapa. 

Lo que se observó el fin de semana pasado es destacable, ya que se vieron nuevos rostros, nuevos seguidores, además de los mismos de siempre, que no perdieron oportunidad de recordar el cariño que sienten por el cantante y cantautor nacido en Berazategui. El Sur siempre está cerca y se hará sentir. 

Pero antes de mencionar el próximo concierto, falta recorrer el último. Fue una presentación a corazón abierto, con un sonido más fuerte y con un ingrediente a partir de la incorporación de visuales muy interesantes y una tremenda energía que se percibía desde abajo del escenario. Miradas y diálogos cómplices, chistes que despertaron sonrisas y un intercambio constante con el público demostraron nuevamente que la música sirve para sanar.

Así lo transparentó Panter cuando confesó que algunos de los integrantes de la banda “pasaron por algunas pálidas” y exclamó: “A la tristeza ni cabida”. Obviamente que esa declaración la hizo tras interpretar Tristeza.

Una hermandad 

El factor familiar estuvo presente también. El vocalista le dedicó unas palabras emotivas a su ahijada y recordó  cuando ella siendo pequeña intervino en la realización de un sorteo sobre el escenario. Lo que desató las lágrimas de la adolescente por un hermoso gesto lleno de amor.

Otro ejemplo fue el saludo y la entonación del “Feliz cumpleaños” a Santiago Vilas, tecladista de la banda, quién recibió los abrazos de todos sus compañeros.

Ese espíritu familiar quedó en claro también con la invitación que le hicieron a La Línea y Los Libres del Mundo, que abrió la jornada y sorprendió a todos con sus canciones y sonidos. Actualmente, presenta su último trabajo Las cosas buenas, que se puede escuchar en Spotify. Altamente recomendable, ya que se encontrarán con una madurez artística muy interesante. 

Lo mismo ocurrió con la participación del único invitado de la noche Damián Damo Gómez que desató el delirio de los presentes con su guitarra al participar en el repaso de un par de temas.

Asimismo, el agradecimiento tampoco faltó, es una postura ante la vida de los artistas que mantienen su humildad, su origen. “Gracias a todos los que nos eligieron entre todas las opciones que había hoy”, manifestó el vocalista.

Además, el valor del respeto se materializó en el recital. Como siempre hace, en el momento de los temas más pogueros, el líder de Dan Lluvia solicitó a los fans que se cuiden, que piensen que “el otro está peor que uno”.

Nueva fecha

La banda, lejos de ver hacia otro lado, evidenció su conciencia social al momento de interpretar Melodías para ver fantasmas, ya que lo acompañó con imágenes de personas en situación de calle, de los invisibilizados de una sociedad individualista.

Por otro lado, este periodista debe enfatizar que las canciones de esta nueva etapa ya forman parte de la cortina musical de la vida de sus seguidores. Nada más, Acorde Imperfecto, Menos mal, Vapasar, entre otros, ya quedaron consolidados, ya describen realidades, dibujan sonrisas, alivian dolores, acompañan pensamientos, unen amistades y crean nuevos amores. Los cuales seguramente se trasladarán al Club Tucumán de Quilmes el 6 de junio desde las 20.

Mientras el odio y el mundo golpean la puerta, siempre habrá personas buscando ser felices con las canciones de Dan Lluvia, personas que no son simples espectadoras, sino que también iluminaron la senda de otro ser que sueña con ser canción y no cantante.